Dr. Benjamín Ortiz Espejel
En este breve ensayo abordaré la interrelación entre los conceptos de utopía, liberación, esperanza giro epistémico y biocultura.
Empecemos por el de Utopía; aclarando que no me referiré a noción de algo irrealizable o inalcanzable, no seas utópico eso es imposible, algunos habrán dicho, sin embargo, yo prefiero referirme a la noción de que la utopía, siguiendo a E. Bloch, atañe a los acontecimientos del futuro anticipatorio que ya se están construyendo en el día de hoy. Es como decir que nuestro quehacer de hoy es la base de las realidades del futuro. Esta perspectiva me permite vislumbrar junto a muchos pensadores, que desde el siglo XIX abre un universo de posibilidades en nuestra conciencia y en el diseño de proyectos. Se trata antes que todo de una experiencia de vida y de una urgencia de reorientarnos en el caos de la vida capitalista actual. Me quiero referir a la realidad de construir en nuestras propias experiencias una vida plena, una reorientación de esperanza social. Las Utopías de carácter liberador son aquellas que cuestionan desde una ética del derecho el desarrollo pleno del potencial humano. Es por ello que la Utopía de la liberación cruza en su camino con la esperanza, que es un recurso vital para el ser humano de dotar de sentido a nuestra existencia. Pero debo aclarar que no se trata de una espera de “esperar por esperar”, sino de crear y orientar la esperanza día a día.
Esta Utopía personal de la liberación es un ejercicio de la conciencia ética orientada por el bien común y no por el egoísmo, hedonismo y esteticismo vacío y tampoco por una del quehacer pragmático ciego. A esto llamo yo el Giro Epistémico es una suerte de toma de conciencia por cada uno de nosotros que un día se pregunta por su papel en el mundo. Ese Giro llega casi siempre de manera inesperada, casi por una circunstancia no deliberada donde el encuentro con una realidad sorpresiva nos hace pensar y reflexionar profundamente sobre manera que nos transforma nuestra manera de ver y vivir el mundo. Ejemplificaré estos conceptos con los casos de varios científicos que han trabajado el tema de Biocultura.
La biocultura es un concepto reciente de finales del siglo XX y principios de siglo XXI y tiene como antecedentes directos, el surgimiento de ramas de conocimiento interdisciplinarias, llamadas también ciencias híbridas, como son la etnobiología y la etnoecología. Sin embargo, lo que distingue a la bioculturalidad es la relevancia que enfatiza en el papel de los pueblos y comunidades originarias no solo en la defensa y reconocimiento de sus saberes y su relación con el cuidado de los ecosistemas, sino también en su participación ético política en la toma de decisiones para la gestión y defensa de sus territorios. Ubico los antecedentes de la biocultura en los trabajos del Dr. Darrell Posey, etnoentomólogo norteamericano que trabajó principalmente en Brasil con los pueblos Kayapó en donde, a partir de investigaciones interdisciplinarias se percató que no podía comprender el conocimiento de los insectos sin tomar en cuenta el conocimiento de los pueblos locales y eso implicaba el compromiso de la defensa de sus territorios, y así se constituye un giro epistémico.
Otra pionera de la Biocultura es la Dra. Luisa Maffi, lingüista francesa, dedicada al estudio de la percepción social de los colores en los pueblos africanos. Ahí vivió una experiencia semejante a la de Posey, ya que a partir del contacto con la realidad de los pueblos africanos toma conciencia socio política (giro epistémico) y genera el concepto de Biocultura en ese sentido. En México el Dr. Víctor M. Toledo introdujo el concepto de Biocultura como resultado de sus trabajos pioneros de etnoecología en Veracruz, Oaxaca y la cuenca del lago de Pátzcuaro, Michoacán. La contribución del Dr. Toledo a la construcción de la Biocultura en México nace cuando estuvo como responsable de la dirección de la Reserva Natural de Los Tuxtlas de la UNAM, en donde sus trabajos de conservación se enfrentaron a los ganaderos que invadían los terrenos de la reserva. Y esto lo llevo a cuestionarse sobre la necesidad de incorporar el enfoque social y económico (giro epistémico) en sus estudios posteriores. Asimismo, el Dr. Toledo junto con otros colegas biólogos de la UNAM se enfrentaron en los años 80s del siglo pasado con la situación de que el gobierno federal ordenó la construcción de la presa Cerro de Oro en la región de Los Chimalapas, la cual inundaría miles de hectáreas, por lo que se dieron a la tarea de rescatar el conocimiento de las comunidades locales antes de su desaparición. Una acción Utópica plena de esperanza y liberación.
