Dra. Claudia Morales Ramírez
(Segunda parte)
Modelo alternativo: “La otra educación”.
Un evento que marcó el desarrollo de las poblaciones indígenas en Chiapas y en el país entero fue la insurrección del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). En 1994, fecha en la que empezó el EZLN la fase pública de su lucha en el territorio de Chiapas hizo explícitas once demandas: trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, independencia, libertad, democracia, justicia, paz y educación.
Los zapatistas se manifestaron por una educación diferenciada acorde a sus características socioculturales exigiendo cambios en la educación para los pueblos indígenas. En los acuerdos de San Andrés (firmados el 16 de febrero de 1996) no se pudieron visualizar grandes avances, no había consenso en torno al tema y por tanto estos acuerdos quedaron desde la simple reiteración de ampliación de cobertura (como lo planteó el gobierno) hasta la participación fundamental de los indígenas en el rediseño de las políticas educativas en general. Lo que quedó muy claro en ese documento fueron dos aspectos: el carácter intercultural y autonómico que se pedía de la educación, aunque no se precisó lo que se entendía con cada uno de ellos (Gutiérrez, 2006).
De esta manera se aprecia una reorientación del concepto de educación del EZLN, ya que en 1994 se contemplaba una “educación completa y gratuita” a una educación autónoma e intercultural, también como producto de la intervención de otros sectores de la sociedad civil en el movimiento zapatista.
Ante el incumplimiento de los acuerdos de San Andrés, en 1997 el EZLN modificó su estrategia abandonando el diálogo con el gobierno y se declara en resistencia a las estancias gubernamentales (Scott, 2000). A partir de esta fecha se pusieron en marcha los proyectos educativos zapatistas, que aunque no tuvieron en un principio comunicación directa entre ellos, compartían algunas características semejantes: 1) el trabajo de jóvenes indígenas, con estudios de primaria o secundaria, como promotores de educación, que se mantenían por las comunidades y eran capacitados por los activistas de esos movimientos; muchos de ellos, profesionales de algunas instituciones que participaron en la capacitación; 2) estas propuestas buscaban articular elementos de la cultura indígena con contenidos “nacionales” y universales (partiendo del ámbito local, pasando por el regional, hasta llegar al global) con los postulados zapatistas (Gutiérrez, 2006); y 3) ninguno de estos proyectos tiene reconocimiento de validez oficial.
La escuela que deseamos no puede ser una institución ajena a la comunidad, a la cual da servicio: debe ser más bi

en, parte integral de la comunidad, debe pertenecer a ella en sentido pleno. Esto conlleva la participación de la comunidad en la concepción de la escuela, en las decisiones que atañen al conjunto del proceso formativo (desde los contenidos y las formas de la enseñanza, las cuestiones operativas: horarios, calendarios, recursos; hasta el sentido de la escuela en tanto espacio de generación de saberes colectivos). La escuela tendrá que subordinarse a la decisión del colectivo al cual pertenece, es decir, a la comunidad (Enlace zapatista, SA: 8-9).
Uno de los primeros trabajos de la educación autónoma es el llamado “Semillita de Sol”, en la región Cañadas de la Selva Lacandona, que inicia sus cursos de capacitación de promotores de educación en julio de 1997. Posteriormente se organizaron y el 31 de diciembre de 2006 zapatistas y visitantes de México y el mundo se encontraron en Oventic para la Reunión de los Pueblos Zapatistas con los Pueblos del Mundo, que tuvo una sesión entera dedicada a “La otra educación”, en la que autoridades civiles de diversos puntos del territorio zapatista explicaron lo que han hecho y lo que esperan hacer.
Aunque “La otra educación” hace énfasis en ser diferenciada, hay elementos que se asemejan a la educación oficial; por ejemplo, está organizada en un sistema educativo denominado “Sistema Educativo Rebelde Autónomo Zapatista de Liberación Nacional Zona de los Altos de Chiapas” (SERAZLN- ZACH), conformado por escuelas de educación primaria y secundaria. Justifica esta forma de organización apelando a los usos y costumbres, ya que es más fácil para la población entender esta organización debido a que la han tenido desde hace muchos años. Otro elemento que se mantiene es la temporalidad, pues coinciden tanto en los periodos de inicio como de fin de ciclos escolares (se inicia en septiembre y finaliza en julio), así como en los de las jornadas laborales: de lunes a viernes, de 8 o 9 de la mañana a 1 o 2 de la tarde, dependiendo de la hora de entrada.
La organización por niveles que prevalece en el sistema educativo oficial (lo equivalente a grados en el sistema nacional) es utilizada por la educación autónoma de Chiapas, aunque la diferencia reside en que está en función del desempeño de los niños y no por su edad o grado escolar anterior. Es decir, que la promoción en “la otra educación” está basada en las competencias desarrolladas por los niños y no por las edades o inicio de otro ciclo escolar.
Esta propuesta educativa está organizada también por programas de estudio, haciendo énfasis en la importancia del desarrollo de competencias, más allá del aprendizaje únicamente de contenidos educativos. Los programas son: lenguas14, matemáticas, ciencias naturales, ciencias sociales, humanismo y producción. Como “la otra educación” resalta la importancia de hacer autosustentables a las comunidades indígenas entonces una competencia muy importante es la de ser eficiente para la producción. En las escuelas hay espacios donde hay sembradíos y corrales para el mantenimiento de animales utilizados para el autoconsumo.
“La otra educación” se resiste a la utilización de categorías “tradicionales” como profesores y asesores, por considerar que estas reproducen las dicotomías conocedor/ ignorante, expertos/inexpertos; en su lugar nombran a los profesores como tutores y a los asesores15 como acompañantes. Los tutores son voluntarios de las propias comunidades indígenas que se autopreparan para ejercer la docencia y que no cobran por sus servicios, aunque realmente reciben orientaciones y capacitaciones de los acompañantes, quienes lo hacen de manera colectiva.
Como resultado de la carencia de recursos, en muchos de los casos la educación zapatista utiliza tanto los libros de texto nacional como los producidos por la DGEI para la enseñanza de las lenguas, aunque siempre se aclara que esta utilización se reduce a la consulta.
En síntesis, la educación zapatista se concibe como un derecho de los pueblos indígenas, emergida de ellos y para ellos; pero además la herramienta necesaria para su liberación:
- El apoyo de ustedes es una fuerza más para seguir resistiendo y seguir construyendo la educación humanitaria, solidaria, liberadora en la forma de educarnos los de abajo, pero sin sometimiento.
- La educación colectiva de los pueblos es un derecho.
- La educación autónoma es sembradora de conciencias.
- De nuestros promotores de educación autónoma, nacen los mejores educadores para la humanidad.
- Bienaventurados los que tienen sed de justicia (Enlace zapatista).
