Aprendizaje a lo largo de la vida: Universidades para Personas Adultas Mayores

 

Dra. Lorena Martínez Zavala

 

Como bien señala León (2007), “la educación es un proceso humano y cultural complejo” (p. 596), que está orientado a satisfacer determinadas necesidades sociales. La educación puede ejercerse desde el ámbito formal, no formal e informal; entendiendo el primero, como aquella instrucción que se recibe desde las instituciones y que otorga un certificado. La segunda, la no formal, es aquella que se imparte de manera estructurada, pero fuera de la currícula escolar obligatoria que no otorga un título o grado. Finalmente, la informal, que es aquella que se adquiere en la vida cotidiana, en convivencia con la familia, los amigos y la comunidad (Aoyagi, 2011). 

Un aspecto clave para entender la educación es reconocer que, tanto en el ámbito formal, como en el no formal e informal, el aprendizaje es un proceso que se genera a lo largo de toda la vida. Sumado a que dicho aprendizaje no se genera exclusivamente, con fines de preparar a las personas para que se incorporen al ámbito laboral; sino más bien, tiene como meta la búsqueda de “realización personal, ciudadanía activa, integración social y empleabilidad y adaptabilidad” (Belando-Montoro, 2017, p. 222).

Dentro de esta perspectiva, empezó a generarse una corriente de pensamiento que sostenía la necesidad de ofrecer propuestas educativas para las personas adultas mayores. Cabe señalar que la educación para adultos estaba enfocada a alfabetizar a aquellos que ya no se encontraban en los rangos regulares de escolarización. Descartando la creación de espacios de aprendizaje dirigidos a un sector de adultos mayores educados que querían seguir aprendiendo.

De esta forma, en 1973, en París, Francia, el profesor Pierre Velas fundó dentro de la Université du Troisième Âgela, la primera Universidad para Personas Mayores, la cual, tenía como objetivo ofrecer un espacio cultural de debate, retroalimentación y recuperación de las experiencias y los saberes de las personas adultas mayores (Ribeiro y Arriaga, 2015). Dicha propuesta tuvo difusión en otros países, como Estados Unidos (1977), España (1978), Reino Unido (1981), Argentina (1984), Canadá (1990), Colombia (1990), Perú (2000), Bolivia (2008) y México (2009) (Macías, 2019; Jiménez-Guillén, 2021).  

Las Universidades para Personas Adultas Mayores son propuestas elaboradas, impulsadas y gestionadas por órganos administrativos de las universidades, principalmente, promovidas por los departamentos de extensión universitaria y/o formación permanente. Además, están enfocadas a personas en un rango de edad de 50 años en adelante, que saben leer y escribir. Las propuestas se inscriben en el ámbito de educación no formal que fomentan el ocio y la cultura (Jiménez-Guillén, 2021).

La meta de las Universidades para Personas Adultas Mayores está enfocada en trascender la mirada alfabetizadora y de desarrollo de competencias laborales, para promover una educación integral. Recuperar saberes, abrir espacios y construir nuevos conocimientos que permita a las personas mayores mantener un vínculo social, autonomía y participación comunitaria.  

 


Referencias

Aoyagi, S. (2011). Educación formal, no formal e informal. UNESCO.

Belando-Montoro, M. (2017). Aprendizaje a lo largo de la vida. Concepto y componentes. Revista Iberoamericana de Educación, 75, 219-234. 

Jiménez-Guillén, R. (2021). Si la educación avanza, la vejez retrocede. Revista Perspectivas, (37), 49-71.

León, A. (2007). Qué es la educación. Educere, 11(39), 595-604.

Macías, L. (2015). Calidad de Vida y Educación de Mayores: la influencia de los Programas Universitarios para Mayores en el mantenimiento de la calidad de vida. Análisis longitudinal [tesis doctoral, Universitat de les Illes Balears, Islas Baleares]. UIB repositori. https://dspace.uib.es/xmlui/handle/11201/151815 

Ribeiro, L. y Arriaga, A. (2015). Tercera edad: un buen momento para aprender una lengua extranjera. Olhar de Professor, 10(1), 11-19.