Cantona, memoria viva de los patrimonios natural, cultural y biocultural en riesgo

 

Mtro. Gerardo Tapia Hervert Calderón

Cuando en 1992, el gobierno federal autorizó los proyectos estratégicos de investigación arqueológica, uno de ellos fue el rescate y restauración de Cantona, estos trabajos de este maravilloso lugar estuvieron a cargo del Dr. Ángel García Cook (1937-2017), quien se dedicó a la investigación y rescate de este sitio, que, por muchos años, fue ignorado, abandonado y saqueado, solo había una memoria de olvido hacia Cantona. Salvo por los esfuerzos de Juventino Limón, quien se dio a la tarea de “salvar” piezas y materiales constituyendo un primer museo de sitio en Tepeyahualco, el resto del área había estado olvidada por siglos, con sólo pequeñas incursiones de arqueólogos de diversos lugares del planeta.

La restauración de Cantona, requirió un trabajo arduo de muchas personas incluyendo un grupo de arqueólogos y muchas personas de la región, que se fueron formando de la mano de García Cook. Esto generó dos caminos sobre los saberes del lugar, uno a través de artículos científicos a través de la descripción y análisis de los hallazgos sobre Cantona, elaborados por arqueólogos y otro tipo de investigadores.

El otro, por medio de las personas de la comunidad local que quedaron “atrapadas” por los descubrimientos hechos por García-Cook y su equipo. Logrando con esto que vieran al lugar y a sus “piedras” de manera diferente. La región entonces tiene un patrimonio cultural por proteger y descubrir, el mismo García-Cook (2009), describe que hay más de 230 sitios arqueológicos en la zona de influencia, además hay monumentos nacionales representados por haciendas¹, casonas y parroquias, infraestructura que aún funciona, todo esto vinculado a la cuenca de Libres-Oriental. 

 Por otra parte, la memoria de un patrimonio natural, que está desapareciendo, en la región existieron lobos (Canis lupus baileyi), Venado Cola Blanca (Odocoileus virginianus), Berrendo (Antilocapra americana) (Antonio-Bolaños, 2021), hoy extintos, sin embargo aún en las zonas con vegetación natural y en los Axalaspascos, hay una biodiversidad importante, en las lagunas cráter por ejemplo hay especies endémicas de peces como los charales Poblana alchichica de Alchichica, Poblana letholepis de la Preciosa y Poblana squamata Quechulac (Cruz-Aviña, et ál 2023), que deben protegerse y con todo esto los saberes tradicionales de los pueblos originarios y mestizos, que también se están perdiendo.

La zona arqueológica que ha sido descubierta en un 5% del total de sus 1430 Has, ha sufrido desde el inicio de los trabajos de restauración, al menos un gran incendio que acabó con una buena parte de la cobertura forestal. También está siendo presionada por cambios de uso del suelo de las comunidades vecinas. La pérdida de los bosques por un lado y el incremento de las formas de aprovechamiento del recurso hídrico de manera no sustentable, está aumentando las tensiones sobre el territorio adonde se asienta Cantona, ya que en esta región siempre el agua, desde la época prehispánica, fue un recurso muy preciado, y los cantoneses poseían estrategias para captar y canalizar el agua, es por ello que hay que continuar la reflexión sobre aquellos saberes que ayudan a realizar una mejor gestión del recurso hídrico con una visión a largo, considerando aspectos bioculturales y formas sustentables de manejo.

Sin embargo, la población en general cada vez está más descontextualizada con cada uno de estos patrimonios, y actúa como testigo mudo de la desaparición de los mismos, imbuidos en una vorágine de economía lineal, donde todo se valora a partir de las fuerzas de mercado. Entonces, la mayoría de las personas de la comunidad, que trabajaron o dialogaron con García-Cook, se han convertido en las otras miradas que valoran esos patrimonios, sin embargo, al no diseñar una estrategia sistémica para involucrar a la comunidad educativa y culturalmente, rescatando saberes, promoviendo prácticas sustentables productivas y una acción colectiva de participación y protección de sus distintos patrimonios como opciones pertinentes para el desarrollo local, los esfuerzos que hacen algunas personas que son custodios de estas memorias y saberes, resultan marginales.

 

 

 

¹ El municipio de Tepeyahualco llegó a tener 36 haciendas, hoy solo quedan pocas activas, entre ellas San Roque y Micuatla. La primera tiene en sus terrenos una joya arquitectónica conocida como la Noria.

 


 

Referencias.

  1. Antonio Bolaños, E. 2021. Análisis faunístico de restos de venado y berrendo. Interpretación de las prácticas sociales durante el Epiclásico (600-1000 d.C) en Cantona, Puebla. Maestría en Arqueología, Centro de Estudios Arqueológicos, La Piedad, Michoacán, El Colegio de Michoacán, A.C.
  2. Cruz Aviña, J.R., et ál 2023. Pesca artesanal en los Axalapascos de Puebla, conservación y biocultura en extinción. La jornada del campo, suplemento especial “Patrimonio biocultural y Territorios Vicos”, México.
  3. García Cook, A. 2019. Cantona un bosquejo de desarrollo cultural. Num. 57, abril, Instituto Nacional de Antropología e Historia, Ciudad de México, México.
  4. Martínez Calleja, Y. 2018. La acrópolis de Cantona, proceso de desarrollo de una estructura urbana. Secretaría de Cultura, Instituto Nacional de Antropología e Historia, Ciudad de México.

 

Cantona, memoria viva de los patrimonios natural, cultural y biocultural en riesgo