La innovación educativa o cómo David Bowie y Taylor Swift me ayudaron a pensar en la práctica docente (2da parte)

José Luis Dávila Quezada

Estudiante de la Maestría en Tecnología e Innovación Educativa.

 

Claro, como en todo, redireccionar las capacitaciones desde esta perspectiva tendría por consecuencia diversos factores de resistencia debido a que no hay una tabula rasa desde la que todos los docentes partan, pero es ahí donde la contextualización de las capacitaciones es axial: a diferencia de las condiciones actuales bajo las que se dan estos espacios de actualización docente, en los cuales se prioriza el cumplimiento administrativo de la “innovación”, las capacitaciones que se necesitan deben centrarse en la innovación como sustento del aprendizaje relevante para redireccionar, haciendo uso de distintos medios (desde un lápiz y un papel hasta una plataforma de e-learning), la aplicación del conocimiento y no como mero acto de, como apunta René Girard (1990), repetición sin sustento de “ideas innovadoras” que se le imponen pero que no tienen relación con la realidad de su aula y, por lo tanto, no pueden ser evaluadas de manera coherente o correcta, puesto que se busca que cumplan con parámetros descontextualizados, haciendo que tampoco sean difundidas y se queden sólo como una traba en la labor diaria. Esto, llevado a la práctica, produce insatisfacción tanto para el docente como para el alumno.

Aquí fue cuando pensé de nuevo en los bonos Bowie. Pero ya no por los bonos mismos sino por lo que, me parece, ha sido el aprendizaje que surgió de esa innovación y la innovación que produjo tal aprendizaje. Sin la agencialidad de Pullman, quien —para ponerlo en términos de lo educativo que acabo de exponer— ejerció su autonomía sobre la microestructura para realizar una modificación del proceso desde una gestión metodológica, en 2019 no se habría dado una transformación del proceso desde —siguiendo la metáfora— la gestión pedagógica: las regrabaciones que ha hecho Taylor Swift de sus primeros seis discos. 

Taylor Swift publicó su primer álbum en 2008, cuando los bonos Bowie (ya expirados en ese momento) habían sido uno de los factores decisivos para que los contratos con las disqueras cambiaran ante la opción de los artistas para encontrar otras formas de financiación, por lo que la incursión la música de Swift se hizo bajo un esquema no de regalías sobre la comercialización y reproducción de la propiedad intelectual sino sobre la propiedad de las grabaciones originales y el derecho a explotarlas, puesto que ser dueño de dichas grabaciones incluye la licencia para la tercerización (Giles, 2024), justo lo que los bonos Bowie intentaron evitar. Sin embargo, al no estar vendidos los derechos de la propiedad intelectual sino los de las grabaciones realizadas, Swift —para regocijo de todas las swifties, a diferencia de con Bowie, que no fue el artífice de sus bonos, toda la información apunta a que fue ella misma quien tuvo la idea— se propuso regrabar los seis discos de los que no es propietaria materialmente pero sí intelectualmente, permitiéndose introducir cambios en las canciones desde una reconducción guiada por la experiencia, los avances tecnológicos y los rendimientos en el mercado, lo que le permitió evaluar su propio trabajo y adaptarlo a su nuevo contexto a antes de volver al estudio. Esto, sin lugar a dudas, es lo que en el ámbito educativo llamamos aprendizaje relevante: una aplicación de conocimientos en la realidad desde la conciencia del sistema de relaciones en las que se ejerce, para lo cual debe tomarse en cuenta lo aprendido con anterioridad en vinculación con la nueva información que se presenta, no siendo una figura pasiva y receptora del proceso sino un agente activo que se ubica ante una situación para, desde la mediación de diversas herramientas y perspectivas, lograr el objetivo que se plantea. 

En ese parangón con la educación, es en la articulación de dichas herramientas, estrategias y perspectivas que sucede el punto de inflexión: se logrará un aprendizaje relevante sólo cuando tales son implementadas bajo un carácter didáctico y pedagógico acorde a la realidad, de otro modo, cualquier proceso que se quiera ejecutar será inoperante o inacabado, remitido a funcionar dentro de un espacio carente de funcionalidad fuera del aula porque resulta insostenible. Por consecuencia, toda práctica de innovación educativa —desde un cambio en la metodología hasta una redirección del currículo, pasando por el uso de tecnologías o la aplicación de estrategias— debe atenerse a este proceso para ser efectiva, pues de no considerar la manera en que los “aspectos comunicacionales como los flujos horizontales y verticales, los tipos de mensajes, los canales directos e indirectos de comunicación, la co-participación en la toma de decisiones” (Palacios, Toribio, & Deroncele, 2021: 140) y, por supuesto, la evaluación del proceso mismo, son ejercidos, el resultado será que cualquier pretensión de innovar sea una estrategia infértil, delimitada a ser una instrumentalización pasiva para la transmisión de información y no una incorporación activa para la construcción de conocimiento. En otras palabras, aludiendo al ejemplo de la industria musical, al no tomar en cuenta estas bases necesarias para producir aprendizajes relevantes, en vez de ser un docente que, como Pullman o Swift, encuentre formas de innovar con impacto en su campo al tiempo que inciden en la transformación de su realidad y la de sus alumnos, se será docente al estilo de las casas discográficas, que sólo añaden cláusulas que les permiten arrastrar un modelo de negocios sobrepasado por la realidad no porque hayan dejado de ser necesarias como empresas sino porque sus prácticas no corresponden con la reconducción que ha sucedido en el sistema debido al desarrollo de la sociedad. 

De tomar en cuenta todo lo expuesto aquí, quizá la práctica educativa y, por consecuencia, la innovación educativa, puedan ser mejor entendidas y ejecutadas, ya que no deben ser vistas como hoy aún suele ser: la segunda a modo de una imposición de novedades externas sobre la primera, sino como una dicotomía que ha existido desde que existe la necesidad de formar una al otro —desde el ejercicio instintivo de la maternidad y paternidad, diría yo— pues en esa relación social va implícita la interacción educativa, cuyo cambio es constante para ajustarse a la realidad. Es por ello que, aunque los casos de Bowie y Swift está claro que parecen demasiado lejanos a las consideraciones que se han hecho sobre la educación, son útiles para entender que este tipo de procesos de innovación para articular aprendizajes relevantes (tomando en cuenta las condiciones macroestructurales y las potencialidades de agencialidad dentro de la microestructura) no se reducen a las aulas, sino que están presentes en todos los ámbitos de nuestra vida, por lo que en correspondencia es cualidad de los docentes que a través de su mediación se formen personas como Pullman o Swift, quienes a su vez puedan ejercer dentro de sus campos de desarrollo las bases de los aprendizajes relevantes para seguir construyendo conocimiento o, en el caso de los músicos, poner en aprietos a las compañías discográficas. 

 

Referencias. 

 

  1. Cecchetti, S., Upper, C. & Vestin, D. (s.f.) David Bowie and monetary policy. Bank for Internacional Settlements. https://people.brandeis.edu/~cecchett/Polpdf/Polp40.pdf
  2. Ferrel Vargas, L. (2025). David Bowie: la inspiración detrás de los bonos de titulización en el mundo del entretenimiento. En RUE: Revista universitaria europea, Nº 42, 2025, págs. 109-152. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=10333557
  3. Giles, C. (2024, 15 mayo). Look What You Made Them Do: The Impact of Taylor Swift’s Re-recording Project on Record Labels. University Of Cincinnati Law Review Blog.https://uclawreview.org/2024/03/27/look-what-you-made-them-do-the-impact-of-taylor-swifts-re-recording-project-on-record-labels/
  4. Girard, R. (1990). Innovation and Repetition. En SubStance, Vol. 19, No. 2/3, Issue 62/63: Special Issue:Thought and Novation. pp. 7-20. https://doi.org/10.2307/3684663 
  5. Palacios Núñez, M., Toribio López, A. & Deroncele Acosta, A. (2021). Innovación educativa en el desarrollo de aprendizajes relevantes: una revisión sistemática de literatura. En Revista Universidad y Sociedad, 13(5), 134-145, https://rus.ucf.edu.cu/index.php/rus/article/view/2219