Dr. Benjamín Ortiz Espejel

En Puebla podemos ubicar tres experiencias de proyectos bioculturales. La primera en la Sierra Norte de Puebla representada por la cooperativa Tosepan Titataniske experiencia muy importante a nivel de México como proyecto biocultural ya que tiene más de 40 años de trabajo sobre una base cooperativista indígena de defensa de sus territorios y de aprovechamiento sustentable de los mismos. Actualmente cuentan con más de 50,000 socios y abarcan más de 35 municipios entre los estados de Puebla y Veracruz encontrándose en franco proceso de consolidación que incluye la formación de 10 cooperativas.
Este proyecto biocultural cuenta con la participación activa de jóvenes dirigentes egresados de universidades interculturales regionales. Estos jóvenes son nietos y nietas de los primeros cooperativistas de hace 40 años. Lo que significa que este proceso biocultural posee un relevo generacional sólido con proyectos claros y definido s hacia el futuro.
La fuerza del proceso social se puede ver en la defensa de sus territorios que han resistido los embates de intentos de cadenas nacionales y trasnacionales comercializadoras de alimentos por introducirse en la región, por lo contrario, traería como consecuencias una fuerte dependencia alimentaria y desarraigo de costumbres locales alimenticias. Otro ejemplo es la resistencia y expulsión del intento por construir presas que atenten y modifiquen la dinámica hídrica de la región. Gracias a la fuerza del proyecto biocultural de la cooperativa Tosepan Titataniske, hace más de 10 años se diseñó un programa de ordenamiento ecológico participativo del territorio que avalado por la legislación en materia ambiental salvaguarda los ecosistemas y las fuentes de agua del municipio de Cuetzalan.
Hoy el plan se encuentra en su fase de actualización donde se observa un fuerte componente de participación de los jóvenes egresados de las universidades regionales. La segunda experiencia es la del Parlamento Comunitario de los Derechos de la Naturaleza ubicada en los Valles Centrales de Puebla y Tlaxcala y que forman parte más de 70 organizaciones, sociedades civiles tanto rurales como urbanas, así como académicos comprometidos socialmente pertenecientes a diferentes instituciones de educación superior. Esta experiencia surgida hace 10 años, reivindica las tradiciones culturales de los pueblos del Valle de Puebla y Tlaxcala e impulsa proyectos de rescate del río Atoyac, de recarga de acuíferos, de impuso a la capacitación de huertos urbanos y de cadenas cortas de circulación de productos agropecuarios. Para el Parlamento Comunitario el concepto de Biocultura es central en todos sus procesos políticos educativos y productivos, ya que, en esta región del estado de Puebla, si bien la población dominante no es indígena, si existen fuertes costumbres y arraigo a la tierra en todas las comunidades de esta región.
Posiblemente una de las experiencias más sobresalientes de la defensa biocultural sea la iniciativa del Parlamento por impulsar una alianza entre universidades y centros de investigación que de manera coparticipativa diseñen y ejecuten obras de recarga de acuíferos. Tal es el caso del proceso en marcha de la regeneración del manantial en la comunidad de Acuexcomac que junto con el emblemático árbol del Ahuehuete demarcaban un sitio sagrado para la región y representaba un espacio de esparcimiento y descanso. Finalmente, la tercera experiencia que se puede mencionar se ubica en la Mixteca Poblana representada por el proyecto: “Agua Para Siembre” ubicado en el Valle de Tehuacán y que desde hace 40 años trabajo en procesos de rescate del cultivo del maíz, del amaranto y de regeneración de microcuencas, usando tecnología de antecedentes prehispánicos, como son las presas y bordos campesinos. Este proyecto ha logrado incidir en más de 500 proyectos puntuales de rescate de microcuencas, asimismo han impulsado la comercialización del amaranto a través de la empresa de participación social llamada Qualli.

El ejemplo más sobresaliente de rescate de la memoria biocultural del Valle de Tehuacán posiblemente sea la fundación del museo del Agua en la comunidad de San Gabriel Chilac en donde se muestran los valiosos trabajos arqueológicos de la presa del Purrón y de las Galerías Filtrantes que entre otros elementos bioculturales le ha valido a esta región de la mixteca poblana su reconocimiento como área de patrimonio mixto de la humanidad reconocido por la UNESCO. El museo se encuentra en una etapa de actualización gracias al apoyo de universidades del estado de Puebla. como programas y planes de gobiernos.
Las perspectivas para el concepto de Biocultura en México son tienen cada vez mayor aceptación entre círculos académicos, sociales y políticos por su gran poder de vinculación entre procesos culturales, sociales y naturales, lo que hasta hace algunos años era imposible y se desarrollaban iniciativas y proyectos en los que las políticas públicas separaban las dimensiones ecológica, económica y social. Actualmente, gracias al concepto de Biocultura estos aspectos se ven integrados, lo que representa un reto para las políticas públicas, pues no existen los suficientes especialistas con claridad en el uso de metodologías adecuadas para la integración de estos aspectos. Por lo anterior, resulta importante el diseño de programas y planes de estudio a nivel superior y de posgrado en el estado de Puebla, en particular, y en México, en general, que aporten métodos de tipo interdisciplinario para favorecer los procesos bioculturales que emanan de los proyectos campesinos e indígenas locales. En este mismo sentido, el diseño de políticas públicas requiere rebasar el enfoque sectorial y avanzar hacia novedosas políticas públicas de tipo regional, en las que los pilares sean: el manejo de la gestión integral de cuencas y el reconocimiento e impulso de los proyectos bioculturales locales y regionales, como los aquí descritos.
