México necesita con urgencia mejorar y extender la calidad de su sistema educativo, disminuir las brechas de desigualdad social y romper ese círculo vicioso mediante mecanismos de evaluación con resultados, para que todos los niños y jóvenes puedan acceder a una educación de calidad.

Sin embargo, las interpretaciones polisémicas del concepto de educación y de evaluación posibilitan todo tipo de actuaciones, que se refieren desde la medición de resultados realizada mediante pruebas estandarizadas a gran escala, hasta la aplicación de pruebas objetivas, al análisis de procesos, a la investigación en la acción.

Actualmente al referimos a la evaluación de la educación, debemos de precisar de qué evaluación se trata, a qué llamamos programa, qué es calidad, qué es mejora de la práctica, qué entendemos por valores en la acción educativa, entre otros. De no hacerlo, corremos el riesgo de estar hablando de fenómenos y procesos que nada tienen que ver con lo que se desea mejorar favoreciendo la brecha de desigualdad social

De esto se desprende la necesidad de formar profesionales altamente capacitados, que se planteen y avancen en las respuestas de las preguntas anteriores, es decir, investigadores que tengan la formación técnica y axiológica respecto a los tipos de evaluación, su vinculación con la calidad educativa y a la mejora de los procesos educativos.